Pienso en lo que nos enseñan sobre el amor y no puedo evitar sonreír. La verdad es que es gracioso y bonito. ¿A quién no le gustan las historias locas de amor? Me vienen a la mente los prototipos de Hollywood, los relatos de Disney. El graduado es una de mis películas favoritas. Pero también opino que nos venden un amor con raíces cristianas puritanas, e incluso me atrevería a decir que a veces un tanto supremacista. No pretendo abrir este melón. Solo quiero hablar de amor y relaciones.

Las etapas del amor

Lejos del estereotipo más extendido, el amor fluctúa como si de valores bursátiles se tratara. Al menos en mi caso he podido comprobar que la visión que uno tiene con 19 o 21 años es bastante diferente que con 35 años. Igual que es diferente cuando tienes 25 de cuando llegas a los 60.

Al divorciarse o enviudar, muchos piensan que no podrán querer como lo hicieron en el pasado. Y les doy la razón, pero quiero hacerlo desde un enfoque positivo. Cuando conociste a esa persona tenías 22 años, ahora tienes 60 y eres otra persona. Vas a querer de forma diferente ya que tus expectativas son diferentes. Yo por ejemplo era muy mágico y ahora debo serlo menos. Mejor dicho, veo la magia en cosas diferentes. Es simple: mi yo ha cambiado y ahora valoro otras cosas.

El tiempo y las vivencias te hacen aprender. Y en el aprendizaje existen periodos de selección. Ver qué te gusta y qué no te gusta a veces es un proceso doloroso, pero necesario para conocerte a tí mismo y saber más de tu forma de relacionarte con los demás.

Lo que la vida te enseña

Quiero poner en valor algunas reflexiones acerca del amor y las relaciones. Es lo que la vida te enseña.

  1. No necesitamos a nadie para vivir. Me refiero a tener una relación. Tú eres la persona más importante de tu vida. Solo nos tenemos a nosotros mismos. La gente viene y va, nace y muere. Pero mientras estés vivo, te tienes a ti mismo.
  2. El amor solo debe ser bienvenido si es para mejorar tu vida. Es decir, si esa persona a la que quieres mejora tu vida, te hace más feliz y suma, adelante. Si con la llegada de esa persona son todo problemas, malos rollos y tristeza… es que algo no funciona.
  3. Nadie es de nadie. Nadie pertenece a nadie. Si esa persona toma decisiones que te molestan, te enojan o te duelen, hablalo con ella. Si decide acostarse con alguien, dejarte, hacer su vida sin ti, salir con otra persona, acéptalo y respeta. El respeto es el principio básico. Si no te gusta, lo dejas estar (y la otra persona debe respetarte a su vez). Porque hay que respetar la libertad individual del otro. La lealtad debe ser con la libertad de toma de decisiones del otro. Poner limitaciones y atar a alguien que quieres no tiene sentido.
  4. No pongas tu destino en manos de la irracionalidad. Muchas veces el amor es irracional, pero tener una relación es algo que debe ser racional. Si esa persona que te gusta tanto es mala contigo o te hace sufrir, apártala de tu vida. Sé coherente, no intentes cambiar a nadie.
  5. Si alguien pretende cambiarte significa que no te quiere como eres. Puede que tenga buenas intenciones y quiera lo mejor para ti, pero no siempre es así y lo que esconde esa actitud puede ser la búsqueda de intereses propios, egoismo.

Sé valiente, haz lo que deseas hacer

No tiene sentido lamentarte o quejarte de lo que no intentaste hacer. Si no lo pruebas no sabrás que te gusta. Y esta debe ser una constante en nuestra vida. No digo que pongas tu reputación en peligro, ni te pido que hagas locuras. Te pido que si te gusta alguien, se lo digas sin miedo. Te pido que si crees que algo es positivo hagas el paso. Si sale mal no tienes por qué arrepentirte. Arrepentirse tiene sentido. Lo que no tiene sentido es arrepentirse de lo que nunca has intentado.

Tengas la edad que tengas, estés en el momento en que estés en tu vida, física y mentalmente, ¡sal a la calle con la cabeza alta! Si quieres acercarte a alguien que te parece interesante… hazlo y háblale. Si quieres bañarte en la playa pero te ves grueso, báñate igualmente y a partir de esta experiencia intentarás estar más guapo la próxima vez (pero tampoco te obsesiones). Recuerda que nuestro patrimonio son las experiencias, y el amor y las relaciones son experiencias que nos hacen más ricos. Porque todo esto es lo que queda, y lo demás siempre acaba desapareciendo.

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