EL VERANO Y EL FENG SHUI

Antiguamente era muy importante para los seres humanos el vivir en armonía con la naturaleza, pues se trataba de sobrevivir. Hoy en día, debido a nuestro ritmo de vida desenfrenado, existe una desconexión entre nosotros mismos y el entorno natural. Esta brecha genera un estancamiento energético tanto en los espacios como en nuestro propio cuerpo.

Como ya os he contado en anteriores publicaciones, el Feng Shui (viento y agua) es el antiguo arte que se encarga de armonizar el qi (energía), equilibrando las energías que existen en distintos sitios. Se trata de crear un espacio que nos apoye energéticamente, que sea beneficioso para el ser humano que habita/trabaja en él.

El verano

El verano, para el Feng Shui, se asocia al elemento fuego, la gran manifestación de la energía Yang. El fuego nos trae calor, confianza en nosotros mismos, creatividad y pasión. Tenemos ganas de hacer cosas y pasar tiempo en el exterior. Sin embargo, cuando hay un exceso de fuego podemos llegar a sentirnos irritables, agresivos o bien agotados.

Para el Feng Shui el verano va ligado a la fama y a la reputación en nuestras vidas. Esto se refiere a obtener reconocimiento, a ganarse un respeto y admiración tanto a nivel profesional, como social o familiar. En caso de tener un exceso del elemento fuego y sentirnos por tanto cansados e irritables, podemos equilibrar todo esto poniendo ropa de hogar (y cama) en tonos azules o lilas. También es buena opción colocar plantas, ya que nos ayudarán a eliminar las toxinas del ambiente y así purificarlo. Otra idea a tener en cuenta es decorar nuestro hogar con piedras como puede ser la amatista, que refresca y calma las emociones intensas, transmutando cualquier energía de índole negativo que se haya instalado en nuestro hogar.

Imagen de una bebida refrescante (en tonos color fuego) en una soleada playa

Disfrutemos del equilibrio

Lo que siempre buscamos cuando hacemos Feng Shui es armonía y equilibrio, así que tengamos siempre presente este consejo, y luego a relajarse y a vivir el aquí y el ahora.

Ahora que hemos tomado nota de todos los detalles a tener en cuenta este verano, solamente nos queda una cosa por hacer…¡Disfrutar del verano!

Aprovechemos al máximo esta estación del año, donde los días son más largos, tenemos por tanto más horas de luz, las risas se oyen en las terrazas y el azul del cielo nos abraza a cada paso.

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