Los jardines de rocas, más conocidos por el gran público como jardines zen, representan en cierto modo una clara síntesis palpable y visual de lo que sería el budismo zen. Este tipo de jardín japonés nos demuestra que es igual de importante lo que ocurre dentro de la casa como lo que sucede fuera. Recordad que como es adentro es afuera y viceversa. Y el Feng Shui predica con esta teoría del espejo.

¿Cómo tener un buen jardín zen?

Tradicionalmente, los jardines chinos nacen del arte “Shan Shui”, que literalmente es “Montaña y Agua”, y en este tipo de jardines los diseños siempre tenían que incluir la energía de la montaña y la del agua. Tal y como sabemos a través del Feng Shui, el agua simboliza la riqueza, y su energía es yin, suave y horizontal. Podemos obtener esta energía colocando elementos como estanques o fuentes de agua. También podríamos representar el agua mediante caminos o ríos de piedras. Y ahora en segundo lugar necesitamos a la montaña para conseguir tener nuestro jardín zen. Este elemento, que puede ser nuevo para algunos, representa la salud, armonía y estabilidad. Se trata de energía yang, fuerte y vertical, y la encontramos en montañas reales, montículos, colinas y terrenos con altos niveles. En nuestra vivienda podemos obtener este elemento colocando grandes rocas, altos muros o grandes jardineras con flores.

El mini jardín zen

Los jardines zen son realmente bellos, una maravillosa representación de la ligereza de esta tradición, pero no siempre es posible tener en nuestro hogar este tipo de jardín. Ya sea por motivos estructurales, por falta de espacio, por economía o bien porque vivimos en un apartamento, a veces poseer este tipo de espacio no es factible. Es aquí donde entra en juego el jardín zen miniatura, una versión práctica y al alcance de todos que hace posible tener un mini jardín zen en tu propia casa.

La representación clásica del Jardín Zen con un rastrillo, arena, un Buda y una pequeña vela

Pequeño y poderoso

El jardín zen es una representación de la vida, que está llena de continuos cambios y tiene luces y sombras. Estas creaciones en miniatura normalmente contienen arena, piedras, un rastrillo y unas velitas para iluminar el jardín de modo relajante y natural. Este tipo de jardín nos ayuda a relajar nuestra mente, convirtiéndose en una fabulosa herramienta de terapia natural, de manera que sentiremos buenas vibraciones en el lugar donde lo ubiquemos. Si te es posible encáralo al Este, que es por donde sale el sol. ¡Ahora disfruta de tu jardín zen miniatura!

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